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CONTRA LA DIVINA PROVIDENCIA ENCARNADA
A Juan Manuel Roca
en un país donde los actos de paz se convierten en botines de guerra capitales históricos para malgastar propaganda del engaño sin fronteras para tergiversar para incrementar el odio para hacer olvidar esos mismos actos que podrían ser la flor del despertar
en un país atado al caudillismo que destroza la buena fe de sus gentes que anula la memoria y hace fiesta con la bandera y con el himno bajo la mentira ilimitada como escudo en un país como el mío, digo -es un decir, como dijo el cholo- donde la dignidad y el pudor se han hecho polvo porque ya no surgen altivos en medio de la humareda
en un país donde la Divina Providencia se hizo carne sin remedio donde sólo queda esperar que el hijo del Señor se pronuncie para que el piadoso pueblo duerma tranquilo alguna noche tras anunciar al nuevo Salvador es decir, a su alma y su voz transfigurada en un discípulo amado o bien en su “prudencia y responsabilidad” de no soltar las bridas porque el frío de la celda lo acorrala
en un país de ciegos, como lo nombró el poeta tres décadas atrás y la oscuridad persiste sólo la fe les queda a esas tristes gentes más piadosas que nunca burladas por el pastor que anuncia nuevos truenos mientras moldea en la sombra con sevicia -bajo la égida de sus ramplones eufemismos al antojo de sus siniestras maquinaciones- el imperio de la depredación del exterminio de la tierra arrasada del sometimiento en su venerable farsa patria de rastrera etiqueta sin-vergüenza.
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| Ed. Islavaria, 2009 (Huelva, España) www.islavaria.com |