CONTRA LA DIVINA PROVIDENCIA ENCARNADA

 

A Juan Manuel Roca

 

en un país donde los actos de paz

se convierten en botines de guerra

capitales históricos para malgastar

propaganda del engaño sin fronteras

para tergiversar para incrementar el odio

para hacer olvidar esos mismos actos

que podrían ser la flor del despertar

 

en un país atado al caudillismo

que destroza la buena fe de sus gentes

que anula la memoria y hace fiesta

con la bandera y con el himno

bajo la mentira ilimitada como escudo

en un país como el mío, digo -es un decir, como dijo el cholo-

donde la dignidad y el pudor se han hecho polvo

porque  ya no surgen altivos en medio de la humareda

 

en un país donde la Divina Providencia

se hizo carne sin remedio

donde sólo queda esperar que el hijo del Señor

se pronuncie para que el piadoso pueblo

duerma tranquilo alguna noche

tras anunciar al nuevo Salvador

es decir, a su alma y su voz transfigurada

en un discípulo amado o bien en su “prudencia

y responsabilidad” de no soltar las bridas

porque el frío de la celda lo acorrala

 

en un país de ciegos, como lo nombró el poeta

tres décadas atrás y la oscuridad persiste

sólo la fe les queda a esas tristes gentes

más piadosas que nunca

burladas por el pastor que anuncia nuevos truenos

mientras moldea en la sombra con sevicia

-bajo la égida de sus ramplones eufemismos

al antojo de sus siniestras maquinaciones-

el imperio de la depredación del exterminio

de la tierra arrasada del sometimiento

en su venerable farsa patria

de rastrera etiqueta sin-vergüenza.

Mauricio Vidales

Ed. Islavaria, 2009 (Huelva, España) www.islavaria.com